Cierto día juanita caminaba hacia su casa apurada para llegar a ver x capitulo de x serie hasta que se le cruzo la vida por delante y le pregunto: como estas?- apurada- y no tienes tiempo para hablar conmigo?- y para que? - acaso no quieres saber como me siento?- no me interesa. Esta situación se repitió un par de veces hasta que la vida se canso de insistir y dejo a juanita tranquila. Poco a poco juanita se hizo amiga de la rutina, de la monotonía, del ocio y olvido por completo a la señorita vida hasta que un día ésta se le aprecio y le dijo: ya es hora juanita, nos tenemos que ir, como que nos tenemos que ir? dijo juanita- tu tiempo ya a terminado- pero si no alcancé a hacer nada!, además tu me hablaste un par de veces pero después desapareciste!- que desaparecí?. Dijo la vida, acaso no me viste caminar siempre a tu lado?- pues no lose. Dijo juanita. La rutina y la monotonía siempre caminaban delante de mí y me tapaban la vista.
El tiempo pasa tan rápido y junto con él va creciendo la rutina, el ocio. La vida pasa justo frente a nuestros ojos y pocas veces nos detenemos a hablar con ella, a preguntarle como esta, como lo ha pasado estos años, que siente, que quiere para el futuro. No dejemos que la monotonía nos tape los ojos y los destape cuando nuestra vida ya esta por terminar, cada momento es especial y merece de toda tu atención, porque son esos momentos los ladrillos de este edificio que nunca deja de construirse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario