Salí de mi casa sin saber bien hacia donde me dirigía, llevaba el cabello trenzado y el abrigo marrón de Sussie. Me subí a la vieja bicicleta de papa y comencé a andar, las ruedas rechinaban a causa del oxido y la lluvia inundaba las calles de Santiago. El bolsillo comenzó a vibrar y mi corazón se aceleró poco a poco- ¿diga?- se donde estas. Un paño de olor fuerte tapo mi nariz y caí inconsciente sobre sus brazos. Desperté con la molesta voz de la reportera de la mañana anunciando que "el trauco" había sido responsable de un nuevo secuestro el día de ayer a las 11 pm, me lave la cara y me dirigí a la cocina. -Buenos días cariño. - Tu plan funciono a la perfección comente. - como siempre, ¿te quedaras conmigo? Deje que el silencio lo incomodara por unos segundos y pregunte: ¿Donde esta Sussie? -Sabia demasiado, contesto. La rabia inundo mi rostro y comencé a correr, escuche el sonido metálico detrás de mí y el frio metal en mi cabeza. -por cierto, agregó, gracias por traer mi bicicleta.
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